A orillas del rió de manoguayabo se encontraba un sacerdote que hervía un salcocho, luego llego Héctor de lambón y saqueo el cardero hasta dejarlo en el fondo , el sacerdote de dijo: cuanto plátanos pelaste, cuantos ratones has cazado, Héctor muy sonriente le contesta ninguno y esa carne crujiente con sabor exquisito no era cucaracha.
Héctor- que decepción.
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